Aplazar la gratificación, un reto para los niños de hoy

 

little boy looking at touch pad at home

Por Ma. Elena Marsal e Ignacio Olivera

La mejor manera de enseñarle a nuestros hijos a aplazar las gratificaciones es con acciones y con explicaciones. El ejemplo.

Por una cuestión generacional, nosotros hemos aprendido, en alguna medida, a esperar más que ellos por lo que podemos enseñarles a hacerlo.  En el día a día, podemos inculcarles el saber esperar y el para qué esperar.

A Francisco de 12 años le gusta mucho jugar “Fortnite”. Ha hecho un trato con sus padres, de que puede jugar solamente los fines de semana, dos horas por día después de cenar y de haber terminado todas sus tareas el día viernes. El chico aceptó y sus padres le regalaron la consola.

Algunas veces Francisco le pide a sus padres poder jugar fuera de lo pactado, le cuesta mucho esperar hasta el fin de semana o jugar sólo las horas acordadas. Sin embargo, sus padres le recuerdan que tienen un trato y que éste se debe cumplir.

La comida preferida de Juliana de 10 años y a su hermano Alejandro de 6, son las hamburguesa con papas fritas. En la familia, acordaron salir juntos a cenar comida rápida el último viernes de cada mes. Cada tanto, Alejandro, pregunta cuando les tocará ir a comer las hamburguesas, porque ya quiere que llegue el día. Sus padres le han a ayudado a confeccionar un calendario donde él puede ir contando los días que faltan. Juliana, que ya sabe manejar los días del mes, no pregunta cuanto falta pero, a veces, insiste a sus padres en adelantar un poco la fecha.

 

¿Que tienen en común estas historias? Que a los chicos, hoy en día, les cuesta esperar.

María Zalbidea, Comunicadora Audiovisual y Directora del Blog @Cosiendo la Brecha Digital, nos dice que estamos ante una generación de “Niños Amazon” a los que les cuesta esperar y aplazar la gratificación inmediata, lo quieren todo ahora[1]. También indica que “si desde pequeños no han escuchado muchas veces que no a su retahíla de peticiones cómo van a gestionar bien su vida en un mundo que aspira a vivir experiencias cada vez más intensas y a consumir de forma tan tan fácil que a veces parece que ni hemos pagado”[2].

Años atrás,  nosotros oíamos una canción en la radio y corríamos a subir el volumen para aprovecharla en ese momento y luego, a esperar oírla de nuevo o a conseguir el cassette o el CD del grupo que nos gustaba. Para las generaciones actuales eso no existe. Hoy la música que les gusta está en Internet,  acceden desde la computadora, el celular o la tablet. No tienen que esperar para oírla de nuevo y menos para bajarla. Todos los productos de consumo  vienen elaborados y se pueden conseguir en el supermercado, se calientan en el microondas y ya está. Las frutas de estación, con la importación y exportación, se consiguen en cualquier momento del año, no hay que esperarlas. Y así nosotros también ya nos hemos acostumbrado a esta inmediatez, comprando lo que necesitamos con un solo click en Amazon o en Ali Express, y eso se lo transmitimos a nuestros hijos. Sin embargo, la diferencia está en que nosotros los adultos en cierto modo, hemos aprendido a esperar, sin duda menos que nuestros padres o abuelos, pero más que nuestros hijos.

 

No aplazar la gratificación tiene consecuencias

Mientras que los niños estén bajo nuestra mirada, los podremos guiar a tomar buenas decisiones, pero a medida que vayan creciendo, relacionándose con otras personas, participando en fiestas y reuniones, no podremos ir tras ellos para acompañarlos, y tomarán sus propias decisiones. Si no han aprendido a esperar desde pequeños en las cosas más sencillas, de seguro les costará esperar en cosas más complejas.

Según un informe de la OMS, cada día, más de un millón de personas contraen una infección de transmisión sexual[3]. Lo más preocupante de esto es que, a pesar de que los gobiernos gastan fortunas en programas de “prevención y educación sexual”, las cifras van en aumento. El informe además indica que de los más de 30 virus, bacterias y parásitos que se transmiten por contacto sexual, hay 8 que son más comunes, y de esas, 4 son incurables: VIH, Herpes genital, Hepatitis B, y Virus del Papiloma humano (HPV)[4]. Si bien existen vacunas contra la hepatatis B y el HPV, esto no elimina totalmente la posibilidad de contagio. Para el VIH y el herpes genital, aun no existen vacunas.

Lo único que ha demostrado, sin prueba en contra, mantener a salvo la salud sexual y reproductiva es saber esperar para iniciar las relaciones sexuales. Este no es un dato menor y debemos transmitirlo a nuestros hijos: que vale la pena postergar las relaciones sexuales hasta tanto estar seguros de que la otra persona es con quien quieren pasar el resto de sus vidas con un compromiso serio, como el matrimonio, y vivir así una sexualidad sana y responsable. Debemos enseñarles que mejor prevenir, de forma segura y saludable, que luego lamentar. Y que esa prevención está en la espera, la cual deben valorar y tomar como algo bueno para sus vidas.

 

El valor de la espera se puede aprender, y cuanto antes, mejor

La mejor manera de enseñarles a nuestros hijos el valor de la espera, es con acciones y con explicaciones. El ejemplo.

Por una cuestión generacional, nosotros hemos aprendido, en alguna medida, a esperar más que ellos por lo que podemos enseñarles a hacerlo.  En el día a día, podemos inculcarles el saber esperar y el para qué esperar.

A Francisco, sus padres le recordaron que debe cumplir un trato pero además le explicaron que si juega todo el tiempo a Fortnite, esto puede tener sus consecuencias[5]y además, poco a poco perdería su encanto. Lo mismo que la comida rápida para Alejandro y Juliana.

Cuanto más grandes son nuestros hijos, les podemos brindar más argumentos para inculcarles el valor de esperar y sobre todo que se den cuenta de que ¡ganan mucho más de lo que pierden! cuando esperan.

 

¿Como enseñarles a esperar?

Algunas ideas para poder ayudar a nuestros hijos a desarrollar el valor de la espera pueden ser las siguientes:

1- Con los más pequeños, con acciones sencillas. No consentirlos con todo lo que pidan. La mayoría de los juguetes que quieren ¡no los necesitan!. Que reciban regalos en ocasiones especiales como su cumpleaños o Reyes Magos, y no porque ellos quieren tenerlo ya. Con el tiempo aprenderán a esperar su cumpleaños con mayor alegría y ganas. Si les gusta alguna comida en particular, intentar cocinarles esporádicamente, por ejemplo una vez a la semana o en la quincena, y así valorarán especialmente ese día que le toca comer lo que les gusta.

2- Con los más grandes, con acciones y con fundamentos. Poner horarios y condiciones para el uso de los dispositivos electrónicos, juegos en red, series de TV. Proponerles actividades que pueden desarrollar en sus ratos libres, para que no estén pendientes todo el tiempo de aquello que no pueden hacer. Enseñarles el uso responsable y medido de la tecnología. Que se den cuenta que si no contestan el Whatsapp “ahora mismo” no pasa nada, porque para las cosas urgentes se puede hacer una llamada. En cuanto a las relaciones sexuales, podemos comentarles los datos y las estadísticas de las ETS, explicarles que son y como se contagian. Hablarles claramente al respecto y siempre con la verdad.

3- Nosotros somos su ejemplo. Papá y mamá pueden dejar sus propios celulares en un lugar de la casa y no correr al primer sonido que hacen. Nosotros mismos podemos esperar para comprarnos eso que nos gusta, o esperar para ir al cine a ver la película que queremos. Que ellos vean que podemos postergar las gratificaciones inmediatas y que ¡no nos pasa nada!.

4- ¡Muy importante! Para todas las anteriores, es esencial trabajar sobre el autocontrol de las emociones y las consecuencias de los actos. Enseñarles desde pequeños a no actuar impulsivamente, sino a tomar decisiones tranquilamente: primero paro, luego pienso y luego actúo[6]. Que aprendan que ellos pueden manejar sus emociones e impulsos, y, medida que crecen, mostrarles los fundamentos de ese autocontrol y las consecuencias que trae no hacerlo.

[1]     https://www.youtube.com/watch?v=bVd4JiHagHY

[2]    https://www.cosiendolabrechadigital.com/puntadasdigitales-ninos-amazon/

[3]    https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/sexually-transmitted-infections-(stis)

[4]    Idem

[5]    https://www.cosiendolabrechadigital.com/fornite-no-solo-es-un-videojuego/

[6]    Del módulo 2 Claves para menejar las emociones, programa Protege tu corazón

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2 Respuestas a Aplazar la gratificación, un reto para los niños de hoy
  1. Nubia | 31/08/2019 a las 6:58 AM

    Me parece muy interesante cada una dd los temas que leido gracias por tanta y tan buena información

    • admin | 31/08/2019 a las 6:16 PM

      Gracias por escribirnos, nos alegra que nuestros artículos sean útiles para los padres.

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