¿Eres capaz de hacerle frente a la pornografía?

Progress:

¿Estás bien informado de lo que es la pornografía?
Sus efectos, la manera de prevenirla o evitarla?

¿Te dedicas a actividades que te proporcionen una satisfacción sana?
¿Tienes alguna pasión que estés alimentando? Un deporte, la música, la fotografía, el estudio, o un voluntariado al cual le dediques un número de horas fijas a la semana.

¿Puedes contar con el apoyo de un adulto en el que puedas confiar?
Algún adulto al que le puedas preguntar tus dudas o comentarle tus preocupaciones o problemas y recibir comprensión y consejo.

¿Sabes manejar tus fuentes de estrés?
Fuentes de estrés son situaciones que producen tensión o nerviosismo: dificultades para relacionarse cómodamente con los compañeros, timidez, bajo promedio académico, bullying, no encajar en un grupo, aislamiento, etc. Si estás preparado para manejar cada una de esas situaciones, no querrás buscar una esfera “irreal” que te ofrezca una estimulación y un placer momentáneo fuerte.

¿Eres capaz de descubrir la belleza de una mujer en sus 5 dimensiones?
5D: Dimensión física, social, emocional, racional y trascendente. Sentirse atraído es normal y bueno, lo que es malo es ver a una mujer solo por su atractivo físico o en relación con el placer que puedas obtener de ella.

¿Tienes acceso controlado a Internet y a la televisión?
Acceso controlado significa tener filtros y horarios fijos para utilizar aparatos con acceso a Internet o con señal de TV. Aunque estés muy convencido de los peligros de la pornografía, el acceso libre y sin control se puede convertir en una presión interna que podrías no saber manejar en momentos difíciles. No te permitas a ti mismo navegar sin una meta definida o por aburrimiento. Si ves que no puedes hacerlo solo, pide ayuda a tus padres para que te den unos límites.

¿Consigues limitar el tiempo que estás solo?
Todos necesitamos estar solos de vez en cuando y es bueno, pero el aislamiento es el terreno abonado para sentirte impulsado a conectarte con la pornografía, especialmente en la noche. Es bueno tener el hábito de irse a la cama sin el celular en la mano, acostarse a la misma hora cuidando un razonable número de horas de sueño.

¿Sabes resistir a las presiones diarias?
Comer a las horas previstas y no cuando te da la gana, hacer las tareas cuando es el momento, pensar muy bien en los gastos y no comprar compulsivamente, ponerte un límite para el tiempo que pasas en las redes sociales o en los videojuegos. Si entrenas la fortaleza en estas pequeñas luchas diarias, estarás más preparado cuando sea necesario ganar una batalla más grande.

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