Adolescencia en tiempos de Instagram

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Por Cristina Fortuny*

Instagram es una de las plataformas favoritas de los adolescentes, ya que se convirtió en un espacio libre de chaperones (aunque eso ha ido cambiando en el tiempo).

Dejaron que fuésemos felices revisando sus cuentas de Facebook y emigraron a esta plataforma mucho más visual, que engrana perfectamente con la necesidad de la generación Z, de producir sus propios contenidos, con muchas imágenes, de mejor calidad y pocos textos.

Para entender la diferencia entre Facebook e Instagram, en la primera, se suben 10 fotos de la fiesta, y en la segunda, sólo la mejor foto, dónde salen rayando en la perfección. Para esto, la editan con apps como Enlight, le ponen efectos, corrigen imperfecciones, le agregan elementos, combinan imágenes y una vez que cumple los estándares la suben a ver cómo les va.

Sin embargo, Instagram está jugando muchos roles en el desarrollo del adolescente, los cuales hay que entender para poderlos acompañar y generar una relación lo más sana posible con la plataforma. Aquí los más importantes:

  • Medio de comunicación y socialización. Las nuevas generaciones interactúan y socializan a través de diversos medios digitales. El no estar, en ciertas ocasiones genera que se encuentren aislados de sus pares.

El adolescente publica teniendo en mente una determinada audiencia: sus amigos. No es capaz de medir cómo ese mensaje va a ser interpretado de diversas formas por sus miles de seguidores. Dependiendo de lo “controversial” de la publicación, se pueden generar múltiples conflictos. Por ejemplo: Luis publica una excelente foto donde aparece con su equipo de futbol ganando un campeonato, pero en el texto, escribe burlas y groserías hacia el equipo perdedor, sin considerar que el mensaje le puede llegar a los otros jugadores, el personal directivo del otro equipo o sus familiares.

Son muy ingenuos en el alcance y consecuencias de sus publicaciones.

  • Fuente de información. Las cuentas de Instagram han evolucionado y algunas fungen de forma muy atractiva y amena, como una forma de aprender sobre diferentes temas.

Los InstaLive (transmisiones en vivo), pueden irte mostrando el día a día de una persona, famosa o no. Pero también, hay quienes están utilizando este recurso para dar ponencias interesantes y de calidad.

Los contenidos en Instagram, no están siendo censurados, verificados, ni se rigen por ningún sistema de clasificación adaptado a las diferentes edades de sus 800 millones de usuarios.

  • Construcción de identidad. Cada publicación, tiene una intención consciente o inconsciente. El adolescente quiere saber quién es, el lugar que ocupa en el entorno en donde vive.

Hay quienes deciden extender la imagen que proyectan en el mundo offline a su cuenta de Instagram, como hay quienes deciden ir probando diferentes estilos en sus imágenes, que no necesariamente coinciden con el concepto que vemos en ellos, fuera de lo digital.

Adicionalmente, los comentarios que reciben en sus publicaciones, contribuyen a la formación de esa identidad. Un joven, que constantemente obtiene feedbacks respetuosos, para quien lo ve, lo interpreta como una persona valorada por sus pares. En el caso contrario, si recibe y acepta, comentarios groseros y vulgares, el espectador lo registra como una persona que también es grosera, o que no se aprecia a sí misma.

Esta dinámica, es muy compleja de manejar, ya que implica que parte de esa formación de la identidad, está siendo controlada por terceros.

  • Valoración de sus pares. Las nuevas generaciones cuentan con un sistema de cuantificación de su popularidad, que viene dado por el número de likes y de seguidores que tienen.

Al no tener un tope o límite, este sistema es un escrutinio en tiempo real de cuanto eres valorado, que no tiene fin: Martha está feliz con sus 340 likes en su foto, hasta que se da cuenta que Andrea recibió 632.

Si obtener el like, es un elemento central en la autovaloración del adolescente, puede resultar poco saludable emocionalmente, ya que se somete a experiencias de frustración de forma constante.

También se forman grupos: @LosPopus (de populares) o @LosRecha (de rechazados), los cuales generan los mismos sentimientos de inclusión o exclusión que se dan en las mesas de la cafetería a la hora del lunch. A los populares les cuesta entender cómo puede afectar esa cuenta a quienes no forman parte de ella. No es tan evidente en medios digitales, cómo las acciones carecen de absoluta empatía hacia los demás. Y, por otro lado, el adolescente a quien le importa y duele mucho no ser popular, o que lo hayan incluido en una cuenta de rechazados, sufre mucho.

  • Ventana para mostrar sus talentos. La tecnología ha eliminado barreras de entrada para poder mostrarle al mundo, lo que les apasiona, sus habilidades, algo que quieran cambiar, un hobbie o un talento. Se terminó aquello de los castings o rogarle a una editorial que los publique. A través de Instagram, no sólo lo pueden mostrar, sino que también podrán conocer personas con sus mismos intereses y contactar a quienes marcan tendencia en eso que les gusta.

Una cuenta de Instagram, que muestre un contenido que tenga valor para alguien más, puede ser un elemento decisivo para la obtención de una beca, ingreso a una universidad o inclusive a un trabajo.

¿Qué podemos hacer como padres?

  1. Enfocarnos en desarrollar la autoestima de nuestros hijos, su capacidad de resiliencia y fomentar la empatía y compasión.
  2. Empoderarlos para que sean críticos sobre los contenidos que crean y consumen en Instagram y otras plataformas digitales.
  3. Convertirnos en padres que acompañen a los adolescentes en su crecimiento y desarrollo, también en temas digitales. Seamos personas a quienes puedan acudir a contarnos experiencias positivas en la plataforma, pero también cuando no sepan que hacer o se hayan equivocado.
  4. Supervisar de forma inteligente y estratégica sus cuentas, sin espiar o parecer acosadores:
  • Mostrar interés en las cuentas que siguen y platicar con ellos qué les gusta de esa persona o tema.
  • Estar atentos a posibles tendencias de publicaciones que representen conductas de riesgo. Cuestionarnos sobre qué intención hay detrás de ellas y de ser posible consultarlo con un especialista.
  • Observar qué tipo de comentarios aceptan en sus publicaciones. Si nos parecen muy permisivos, platicar con ellos y hacerles ver cómo esas notas construyen también su imagen. Es importante brindarles herramientas para manejar ese tipo de situaciones con sus pares.

 

Educar adolescentes, en tiempos de Instagram, puede resultar retador. Sin embargo, entendiendo las dinámicas que se dan y manteniendo una buena comunicación con nuestros hijos, se pueden generar hábitos de uso, emocionalmente sanos y responsables.

 

*Cristina Fortuny es Economista, con experiencia en Investigación de Mercados y mamá de dos nativos digitales. Se dedica activamente a dar conferencias, brindando herramientas y soluciones prácticas para educar en el uso de las nuevas tecnologías.

hola@cristinafortuny.com

www.cristinafortuny.com

Facebook, Instagram y Twitter: @CristinaFortuny

 

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