Claves para el uso adecuado de las redes sociales en niños y adolescentes

29348172 - group of teenage boys and girls ignoring each other while using their cell phones at school

Por Juan Camilo Díaz Bohórquez*

A diario somos testigos de la manera como unos pocos utilizan las redes sociales, poderosas herramientas de comunicación, información e interacción, para agredir a los demás, especialmente cuando se trata de asuntos álgidos, tipo política, religión, fútbol, o en definitiva por cualquier cosa. Basta con encontrarse en tiempo electoral o cerca de una final de fútbol. Ni hablar cuando se trata de temas que implican las creencias de las personas, asuntos que llevan a que el insulto, la burla y hasta la amenaza sean el pan de cada día.

Lo que fue creado para dar vía libre a la libertad de expresión, se ha convertido en un espacio de censura, de maltrato contra todo aquel que manifieste lo contrario, que no piense igual. Contradictorio desde cualquier punto de vista, porque uno de los objetivos de estas plataformas es abrir espacios democráticos de discusión, pero, si no piensas como yo, te aniquilo con 140 (ahora 280) caracteres.

El problema no son las redes: el problema somos los usuarios que hacemos mal uso de las herramientas a nuestra mano. Por eso, y tomando como referencia el artículo “10 formas correctas de usar las redes sociales”, publicado en el portal FamilyandMedia, sitio web de un grupo de investigación internacional en estos temas, se presentan las cinco (5) claves para usar las redes sociales adecuadamente y que como padres de familia nos deben ayudar a guiar a nuestros hijos para el uso seguro, responsable y constructivo de estas plataformas:

  1. Las redes sociales NO son un espacio para exponer la privacidad y la intimidad

Debemos comenzar indicando que en la actualidad buena parte de las actividades de los niños y adolescentes están mediadas por pantallas: a través de ellas se comunican, comparten, se informan, se entretienen y consumen. Todo esto se traduce en interactividad permanente lo que ha llevado a que ahora sean prosumidores, es decir productores – consumidores, que están en permanente producción y consumo de contenido online.

Basta ver la cantidad de tuits, fotos, enlaces, conversaciones y publicaciones que se comparten a diario, lo que nos lleva a pensar que hoy día, cuando hablamos de medios masivos de comunicación, las redes sociales lo son por excelencia. Pero esa característica, la de producir y consumir contenido digital, conlleva la responsabilidad de ser muy cuidadoso con lo que publico, sin afectar mi intimidad ni la de terceros, que no agreda ni ofenda.

Ciertos términos que rayan con la grosería y la ofensa, algunas imágenes en donde se expone la intimidad (incluso ya se habla de la extimidad), como las fotos en vestido de baño o ropa interior, y el intercambio de imágenes con alto contenido sexual propio o de terceros, son algunos de los ejemplos que nos deben llevar a dar pautas de uso responsable.

  1. Debemos aprender a respetar, escuchar y a dialogar

Debemos percibir a las redes sociales como espacios de diálogo, como una conversación en donde la inmediatez es parte del proceso comunicativo muy rápido. Pero no podemos dejarnos llevar por ese tsumani, debemos tomar aire y escuchar con paciencia y respeto. Lo menciono porque pareciera que vivimos en una vorágine de contenidos, en una especie de “infoxicación” y permanente desacuerdo con el otro que conlleva a que, en cualquier momento, cuando algo publicado no me gusta, lanzo la “piedra virtual” para romper lo que sea.

Algunos estudios publicados en Europa indican que a diario recibimos más de 5.000 mensajes diferentes de todo tipo. Esto, además de ser una sobrecarga, genera una especie de angustia, de desespero emocional porque no somos capaces de procesar toda la información. Y en buena parte es lo que produce que reaccionemos agresivamente ante cualquier cosa.

Debemos aprender a ser respetuosos del otro, de su pensamiento, de sus opiniones. Además, debemos aprender que, así como en el mundo offline, cuando no estamos de acuerdo con algo lo refutamos, pero lo hacemos con altura, respeto y argumentación. No por ser Internet, virtual, todo se vale.

Así mismo, es urgente que niños y adolescentes comprendan que deben ser más cautos,  respirar profundo antes de responder, entender que la inmediatez de sus respuestas puede generarles grandes inconvenientes.

  1. Pienso, luego publico

Hoy somos esclavos de la inmediatez. Sentimos la urgente necesidad de estar atentos a cualquier mensaje que nos llegue para contestarlo de inmediato y a que nos den respuesta en el menor tiempo posible una vez requerimos algo.

Esta actitud, de la inmediatez, del afán, además de generarnos estrés y agotamiento, también puede llevarnos a equivocarnos en las respuestas, a no ser cuidadosos en lo que publicamos.

Por otro lado, en el afán de ser socialmente aceptados, de tener “amigos”, de obtener likes, un menor de edad puede publicar imágenes o videos que afectan su intimidad. En el universo de los likes, en donde buscamos permanentemente la aprobación del otro, se pueden cometer muchos errores. Recuerdo el caso de una niña, 13 años, que en su afán de ser aceptada por su grupo de amigos publicó unas imágenes personales en el baño de su casa, en ropa interior, indicando que estaba creciendo. Y todo salió mal: fue objeto de burla, de malas palabras y lo peor es que su foto fue compartida y cuando publico algo en línea es universal y pierdo el control de la información, lo que la hace prácticamente imborrable.

Parafraseando a Descartes, con su famosa máxima “Pienso luego existo”, hoy tenemos la tarea de enseñarles a nuestros hijos la siguiente frase: “Pienso, luego publico”.

  1. Ser natural y auténtico

Según la Real Academia de la Lengua, la coherencia es la “actitud lógica y consecuente con los principios que se profesan.” En ese orden de ideas, una persona coherente es aquella en donde encontramos unidad de pensamiento y acciones.

Lo que vemos en redes sociales es que no hay coherencia offline y online. En el mundo real digo y hago de una forma y en el mundo digital digo y hago otra cosa. Buena parte de esa incoherencia entre lo real y lo digital se debe a la necesidad de aparentar lo que no se es, de mostrar un mundo que no existe y de lograr en muchos casos la aceptación de terceros.

Los padres de familia tenemos una tarea: debemos formar el carácter y la personalidad de nuestros hijos para que sean uno solo en cualquier espacio. Me atrevería a decir que esa coherencia debe ser más evidente en las redes sociales ya que son exponenciales: millones pueden ver mi publicación.

  1. Nos perciben según lo que publicamos

En línea con el punto anterior, en la actualidad, lo que publicamos y cómo lo publicamos marca mucho. Cada uno de nosotros tiene la responsabilidad de seleccionar y publicar la información para lograr una adecuada interacción en las redes sociales. Manejamos perfiles y debemos ser coherentes para que ese perfil virtual sea tal cual el perfil real. Muchos no lo saben, pero ya son varias las organizaciones realizan un barrido por las redes sociales del aspirante para determinar qué hace, qué dice, qué opina.

Conozco el caso de una adolescente que quería estudiar una carrera universitaria. En la entrevista manifestó unas cosas, pero cuando el responsable del proceso de admisión la buscó en redes sociales encontró otras  que iban en contravía con lo expresado. Esa situación le restó puntos y no fue admitida.

Creemos que Internet y las redes sociales son anónimas, que no hay un impacto y una percepción de la persona según lo que publica. Nada más alejado de la realidad. Niños y adolescentes deben ser conscientes que la “huella digital” marca la vida para siempre.

Como podemos ver, tenemos un desafío enorme pero no es una tarea imposible. Es simplemente poner en práctica todo aquello que en el mundo real hacemos permanentemente para ser coherentes, naturales, decentes. Debemos aprender, y enseñar a nuestros hijos a utilizar adecuadamente las redes, sacarles el mayor provecho posible y así abrir sanos espacios de encuentro, interacción e información.

 

*Juan Camilo Díaz es Comunicador Social y Periodista con Magister en Educación con Énfasis en Desarrollo Humano y Valores.  Profesor investigador del Instituto de la Familia de la Universidad de La Sabana. Investigador, consultor y gestor de proyectos en Comunicación, Familia e infancia.

jcdiazbohorquez@gmail.com – Twitter: @jcdiazbohorquez

 

 

 

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