PAPÁ, ¿ME ESCUCHAS? 3 claves para comunicarte con tus hijos

 Padre e hijo con balónPor Maria Grazia Gualandi
Atarse la corbata, lanzar una pelota de fútbol, afeitarse, invitar a una chica de salir. Son algunas de las enseñanzas trasmitidas de padre a hijo. Sin embargo, en un mundo en el que la relación con la pantalla parece más importante que la relación cara a cara, internet reemplaza el papel del padre como fuente de recursos para saber “como hacer”.

Pensando en el inminente día del padre, Gilette ha creado la campaña “Go ask dad” (Pregúntale a papá) para redescubrir la importancia de la relación padre-hijo en el momento de aprender algo. A unos adolescentes se les pide cumplir algunas tareas. Si lo desean pueden utilizar una tableta con acceso a internet. Cuando han completado la tarea -bastante mal- siguiendo las instrucciones de algunos videos en la red, entran sus papás y les enseñan cómo hacer lo que tienen que hacer. La obvia conclusión es que mejor preguntar a tu papá, porque él es quien te conoce más.

 

El National Center for Fathering (Centro Nacional de la Paternidad) condujo una encuesta a un grupo de padres e hijas que estaban participando en un taller. Tengamos en cuenta que si los papás estaban en un taller con sus hijas es porque les importa mucho la relación con ellas. A cada niña se le pidió completar una frase y enseñársela a su papá: “Me gustaría que…..”

Aquí van algunas respuestas (ojo papá podría ser tu hija la que habla )

 

  • Me gustaría que mi papá intentara entender lo que estoy pasando y que estuviera ahí cuando necesito alguien con quien hablar como amigo, y no como padre.
  • Necesito que él me escuche profundamente sin asumir cosas. Que escuchara antes de hablar.
  • Me gustaría que se tome un tiempo para mi, no para que me hable sino para que le cuente un secreto que le escondí durante mucho tiempo.
  • Me gustaría que me escucharas cuando lo necesito. Papá, no tienes que tener una respuesta correcta para todo. Simplemente puedes estar ahí para mi.
  • No hables, no te enfades. Simplemente escúchame.

 

Los papás son importantísimos y necesarios por muchas razones. Una de ellas es la comunicación que tienen con sus hijos. En el campo de la educación, existe la tendencia a otorgar a la palabra escuchar el sentido de obedecer y cumplir con lo que queremos: “¿Me estás escuchando?” “¡Eso te pasó porque no me escuchaste!”.

 

Papá, ¿escuchas a tus hijos?

Escuchar no en el sentido de oír o de obedecer, sino de prestar atención a todas las señales verbales y no verbales. Demostrar interés, tener ganas de conocer algo más sobre tus hijos. Existe un estereotipo que concibe a los hombres como incapaces de comunicar. La buena noticia es que la comunicación no es una habilidad innata y natural (piensen en cuanto tiempo tardan sus hijos para aprender a hablar y comunicar), sino una competencia que puede mejorar con el tiempo y la práctica. Hay miles maneras de comunicar y cada uno tiene que encontrar la propia y cultivarla. Pero tienes que saber cómo, qué y si estás comunicando con tus hijos.

 

COMUNICA CON TU CUERPO

Un beso en la frente, una palmadita en la espalda, un brazo alrededor del hombro, un abrazo muy apretado. Los papás tienen una manera especial de demostrar el cariño físicamente, de decir “tú me importas, eres especial para mí, lo estás haciendo bien”. Así le regalas a los hijos seguridad, cariño, autoestima.

¿Cómo reaccionas cuando tus hijos buscan contacto físico contigo, sean abrazos, ganas de “luchar” o jugar a las cosquillas? ¿Les respondes con los brazos abiertos o les apartas de ti casi con el miedo de que te puedan ensuciar con sus manos o lastimar?

¿Cuándo te hablan les miras a los ojos con interés o sigues pensando en tus problemas o pendiente de las notificaciones de tu celular?

¿Tu frente está relajada cuando les miras o arrugada porque en el fondo piensas que siempre hay algo que reprocharles?

 

Hay dos mensajes que puedes enviar a tus hijos: apertura o clausura. Si quieres que tus hijos se abran contigo, muestra con tu cuerpo que estás abierto y relajado para escuchar. Que –a pesar de tus problemas- te interesa saber de ellos y estás dispuesto a acogerlos siempre, pase lo que pase.

Algunos hombres no se encuentran cómodos con las demostraciones físicas de afecto. Puede deberse a un problema de personalidad o herencia familiar. Pero no es buena excusa. No se trata de sentirnos cómodos, se trata de conocer lo que nuestros hijos necesitan. Demostrar físicamente el cariño es una parte importantísima del amor. Si es difícil tomar la iniciativa, puedes decir algo como: “todavía no he recibido mi abrazo hoy” o “¿te vas a la cama sin darme mi beso?” “hoy tuve un mal día. ¿quién quiere darme un apretón muy fuerte?”. Intenta abrazarlo con fuerza, sin dejarle durante algunos segundos aunque quiera irse. Muy probablemente acabarán los dos riendo.

 

COMUNICA CON TUS PALABRAS

  • Si tu hijo está hablando de algo importante no le interrumpas. La primera habilidad de la comunicación es el silencio. Tenemos dos orejas y una sola boca por una razón: ¡es más importante escuchar!
  • Algunas veces tu hijo quiere que le leas sus pensamientos. Entrénate en buscar los mensajes escondidos en la comunicación no verbal porque pueden ser señal de que necesita tu atención y ayuda.
  • Alaba los esfuerzos de tus hijos por lograr algo, no te centres solo en su inteligencia o sus capacidades. Recuérdale que nadie es perfecto (¡ni siquiera tú!), y no estás esperando que él lo sea. Desafortunadamente puede pasar que la primera experiencia de bullying se viva en la familia. Eso sucede cuando uno de los padres se centra en la critica constante, haciéndole creer a sus hijos que no son capaces o que nunca son bastante buenos para hacer algo. Los niños que reciben ese trato probablemente vayan a ser acosadores a su vez.
  • Compartir tus emociones, derrotas, vivencias, con tu hijo no significa perder el control. Es más: ¡vas a ganar su confianza! Ellos van a percibir que eres un modelo al que pueden llegar, que sin debilidades no podemos luchar para ser fuertes.
  • Haz de la cena un momento importante para construir la comunicación. Algunas veces las cenas se pueden convertir en momentos de tensión en vez de encuentro. Eso pasa porque no se sabe cómo comunicar, qué pedir, cómo escuchar. Entonces se intenta llenar el silencio con la televisión, el celular o reprochando continuamente a los demás por algo que están haciendo. Piensa con antelación en las preguntas que puedes hacerles a tus hijos. Atrévete más allá de “¿como fue tu día?” (Aquí van algunas ideas). Evita preguntas que requieren o no como respuesta. Prepara con anticipación algún tema de conversación que quieras compartir con las personas que más quieres.

 

COMUNICA CON LOS HECHOS

Ya sabemos que la mejor enseñanza es el ejemplo. Pero ¿como pueden tener tus hijos un ejemplo si no estás con ellos? Nos han engañado con la historia de la importancia de la calidad del tiempo. El tiempo es cantidad. El tiempo es el regalo más valioso que podemos hacer a la esposa y a los hijos. Hay que preguntarse: ¿realmente soy indispensable en el trabajo? ¿qué tan indispensable soy en la familia?

 

Quien no conoce no comunica y quien no comunica no conoce. ¿Lees los avisos que te envían del colegio? ¿Estas al tanto de las excursiones, de las tareas, de los eventos escolares?

 

Los papás tienen esa capacidad especial de comunicar haciendo. Involucrarte en un proyecto con tus hijos, salir a solas con ellos a cenar, organizar una excursión, salir en bici, enseñarle a manejar: son todas ocasiones maravillosas para construir la comunicación con tus hijos. Encuentra un interés común con ellos y empieza por ahí. Estás construyendo unos recuerdos maravillosos, piezas importantísimas de la persona que será en el futuro.

 

¡Feliz día del padre!

 

 

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