Hace más de cien años: El decálogo de la madre

Cuadro mamá e hijo Emile MunierComentado por Maria Grazia Gualandi

Un día, mientras estaba consultando varios libros para escribir mi tesis, me topé con un articulo del año 1883 escrito por Tolosa Latour[1] en la revista “La madre y el niño”. Me hizo sonreír porque algunos temas de hace cien años siguen actuales. Al mismo tiempo me pregunté cual podría ser el decálogo de la buena madre hoy. ¿Alguna idea?

I. Criarás a tu hijo con la leche de tus pechos, y, a no ser posible, vigilarás atentamente su alimentación. También al día de hoy no hay ninguna duda en reconocer que la leche es el mejor alimento para un bebé. Afortunadamente hay muchas asociaciones (como la liga de la leche) que se dedican a promover la lactancia materna. A pesar de ello no se debe convertir el tema de la lactancia en una lucha o competencia que separa las buenas madres que dan pecho de las malas madres que usan la leche de fórmula. Hay madres que, por distintas razones, no quieren o no pueden dar pecho. Dar pecho no hace a la madre una madre mejor. ¡Lo mejor para un hijo es una madre feliz! Si por algún motivo la lactancia es para la madre causa de estrés, agradecemos a quien inventó la leche de fórmula y corremos al súper.

II. No le destetarás hasta que tenga dientes, señal de que puede digerir, y aun así no le darás alimentos fuertes. Si eso fuera cierto ¡mis hijos hubiesen empezado a tomar comida solida después de cumplir el primer año, y los hijos de mi amiga a los cuatro meses!

III. No usarás más medicamentos que los que el médico te ordene, rechazando toda intrusión de comadre. Eso de las intrusiones es un tema que me suena. Apenas nace un niño se convierte en patrimonio universal y cada quien siente el derecho de sentenciar. ¿Les suena a ustedes también?

IV. Tendrás siempre limpio tu hijo, como lo manda la madre ciencia, no abrumándole con ropas, ni desnudándole imprudentemente. Ya lo se que el vestido de lana tejido por tu bis-bis-bis abuela y llevado por todos los nietos de cinco generaciones es muy lindo. Pero –a ver- ¿tú te pondrías algo así en verano? Pues bueno, no lo hagas con él.

V. No le obligarás a dormir en vano. Le alimentarás a todo momento. Dos cosas: ¿Obligarles a dormir? ¿y cómo se hace? ¡Seguro que si lo supiéramos no dudaríamos en aprovechar! ¿¿Dormir en vano?? Según mi opinión el dormir nunca es en vano. Si acaso lo fuera para los niños, no lo es para los padres. Ya se sabe que los padres pueden dormir cuando duermen los niños. Sí un niño duerme mucho lo único que hay que hacer es ir a una Iglesia y encender una vela de agradecimiento.

VI. Le darás diariamente un baño de aire puro ,y, a ser posible,- de agua fresca. Si hoy en día es posible darle un baño de agua fresca cada día, no se puede decir lo mismo de un baño de aire puro… ¿Has salido hoy con tus hijos?

VIL No permitas que escuche ruidos desagradables, le expongas a focos de luz muy fuertes, ni le acostumbres a seguir sus caprichos. Aunque no lo creamos, los caprichos existían también hace cien años. No, no eran peticiones, como quieren hacernos querer. Eran caprichos. Tal y cómo lo son los de hoy.

VIII. Le vacunarás sin pretexto alguno. Hay una corriente hoy que dice que las vacunas no sirven. Está bien informarse, pero se trata de la salud de nuestros hijos y también de los que están alrededor. ¡No seamos tontos!

IX. No obligarás a tu hijo á hacer esfuerzos materiales ni intelectuales que no estén relacionados con sus condiciones físicas y mentales. Para pensarlo…. ¿Cuántas actividades extraescolares tiene tu niño? ¿Cuál es la expectativa en el rendimiento escolar? ¿No será qué queremos empeñar nuestro hijo afuera porque no estamos preparados para entretenerlo o para que se entretenga él sólo en la casa? ¿O es que nos importa el éxito deportivo e intelectual por encima de todo?

X. Le acostumbrarás a sufrir las penalidades de la vida, a creer en algo y a practicar el lema de si quieres ser amado, ama. Contrariamente a lo que se piensa hoy –que hay que evitar todo sufrimiento o frustración a los hijos- la gestión de la frustración y del riesgo es una habilidad clave y un logro educativo. Si quieres ser amado, ama. Nada que decir sobre eso. ¡Tan sencillo y tan difícil a la vez!


[1] De Tolosa Latour, M. La madre y el niño, Revista de Hygiene y Educación, 1883, tomo I, p. 9.

top

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

top