¿Qué harías si te regalaran un automóvil a los 13 años?


Por Ana Margarita Moreno
La adolescencia es como un automóvil nuevo. El automóvil de tus sueños. Te lo regalan así, porque sí, sin motivo. No necesitas cumplir años ni ser mayor de edad. Ni siquiera ganarte una rifa. Llega porque llega. Y es para disfrutarla. La adolescencia es para pasar rico. No para meterse en problemas. Es para disfrutar la amistad, para aprender mil cosas, intelectuales y del corazón, para aprender a tomar buenas decisiones, para salir (en forma gradual, así no te estrellas). Para pasar rico en cualquier circunstancia, es necesario hacer cosas que no son tan ricas: tal vez estudiar, visitar un familiar enfermo, pedir perdón, obedecer normas (que las hay en todas partes). Pero es que todo eso ayuda a que una adolescencia sea feliz.
Para sacarle al carro todo el provecho, disfrutarlo sin dañarlo ni que te haga daño, necesitas:

1. Aprender a manejarlo muy bien
2. Estar pendiente de la dirección
3. Usar los frenos cuando haga falta, en forma rápida y eficiente
4. Estar controlando la velocidad, no sea que te estrelles o te cobren una multa
5. Encender las luces cuando esté de noche
6. Mirar las señales del tablero, para darte cuenta cuando está mal de gasolina, liquido de
frenos, agua
7. Llevarlo al taller periódicamente y cuando sientas que tiene una falla

En el automóvil de la adolescencia ¿qué significa esto?

1. No creas que te las sabes todas. Empezaste una nueva etapa en la vida con muchos cambios físicos, emocionales, sociales. Aprende con calma a manejar cada situación.

2. Cada decisión que tomes, las amistades que elijas, irán definiendo la dirección de tu vida. Aunque parezcan triviales.

3. Para, piensa, retírate de las situaciones que son potencialmente peligrosas. Detente a pensar cuando haga falta. Muchas veces.

4. No pretendas llegar rápido a alguna parte que te sueñas. Tener novio o novia a los 13, no es buena idea, aunque se te presente la oportunidad. Salir solo hasta tarde, no tener normas claras en tu casa, acelera las vivencias. Te pierdes de muchas cosas buenas y la vida te puede dar tres vueltas. Sí es cierto lo que dicen los papás: “todo a su tiempo”.

5. Enciende las luces de tu inteligencia y de tu corazón. Razona, toma las decisiones a conciencia, pensando en todas las consecuencias, no solo en el momento. No te siegues por la rebeldía, la rabia, el entusiasmo, la curiosidad.

6. Haz caso cuando alguien te dice has cambiado, tú eras mejor. Si estás perdiendo alegría, si bajas en tu rendimiento académico, si los conflictos van en aumento, no te rindas. Toma medidas. Analiza, mejora, esfuérzate, busca una buena ayuda.

7. Tomate en serio tu adolescencia, tu vida, tu persona. Toma en serio tus amistades y sus influencias, toma en serio cada decisión que enfrentas. Para. Pide consejos de alguien sabio, un igual no suele ser el indicado. Un adulto que te ame y al cual le importes, que tenga valores y criterio para guiarte, es una mejor opción.

top

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

top