Tu cuerpo, único y sin reemplazo

Por María Luisa Estrada

Sé feliz con tu cuerpo… Es el único que tienes, así que más vale que te guste.
Keira Knightley

Sí tus papás te regalaran un iPad y te dijeran que es para siempre, que por ningún motivo lo puedes cambiar, ¿qué harías? Sin pensarlo mucho, te dedicarías a cuidarlo y a que siempre luzca como nuevo.

Al nacer recibimos un regalo: nuestro cuerpo. Más valioso que todos los iPad del mundo.  El cuerpo trae una genética y unas características propias de cada sexo. Pero  a medida que crecemos lo vamos perfeccionando desarrollando algunas habilidades y sacando partido a todo su potencial. Michael Phelps, ganador de 22 medallas olímpicas desde los siete años empezó a nadar, a los diez años batió un record nacional en su grupo de edad y continuó batiendo récords. Gracias a su riguroso entrenamiento, a los 15 años consiguió llegar a Sidney 2000.  Esto no ocurrió porque sí. Phelps es resultado de esfuerzos y sacrificios. “….mi logro demuestra que todo puede suceder si uno se lo propone. Todo es posible si uno sueña”
Es increíble la velocidad, la flexibilidad, la fuerza de la que es capaz el cuerpo cuando se ejercita.  Aunque digan que en unos años no se podrán superar los actuales récords mundiales,  seguramente el cuerpo humano nos seguirá sorprendiendo.  “Decidí entrenar para ganar con disciplina, esfuerzo, tesón, paciencia” decía una atleta de 20 años en los recientes juegos olímpicos, después de ganar una medalla. Otra, contaba que cuando tenía 15 años un profesor de educación física descubrió su zancada, muy  superior a la de todas sus compañeras y la motivó a entrenar. Hoy es una feliz ganadora de un bronce en Londres 2012.

Además del deporte, también hay quienes desarrollan habilidades para el canto,  la danza, el dibujo o  se vuelven virtuosos para interpretar un instrumento musical.  Son diferentes manifestaciones de la máquina maravillosa que es nuestro cuerpo.

Pues de ese cuerpo tan maravilloso solo tenemos uno y para toda la vida. Decidirnos a cuidarlo – y amarlo- es la clave.

Aceptarlo como es

Odio mi cuerpo, ¿cómo puedo amarlo si cada vez que me miro al espejo me veo gorda? comenta Erika de 13 años. Julia de 16 se queja porque es demasiado alta, al punto de que sus amigos le dicen jirafa. Ricardo, de 14 dice que sus manos son demasiado largas y su nariz está gigante. Manuel de 12 no quiere usar pantalón corto para deporte porque le parece que sus muslos están demasiados gruesos y siente vergüenza. Todos se comparan con sus compañeros y salen perdiendo. O se pretenden tener la “perfección” de los famosos que salen en las revistas, en la tele, en las redes sociales y viene la frustración. Se sienten infelices.  Erika, Julia, Ricardo y Manuel olvidan que el cuerpo de cada uno al nacer viene con una herencia. No puedes pretender tener la nariz de Nicole Kidman o el porte de Brad Pitt. Ellos tienen su propia genética. Tú otra. Puedes mirar los albums de fotografías familiares y verás que tienes la nariz de tu abuelo, o los ojos de tu mamá.
Si quieres estar bien debes empezar por ajustarte a tu propio cuerpo y aceptarlo como es. A medida que vayas madurando tu figura tendrá más equilibrio y lucirás muy bien. Y podrás sacarle partido a lo mejor que tienes.

Comer, un asunto con consecuencias

Decidirse a cuidar el cuerpo no se refiere solo a su apariencia, porque lo que comemos no solo afecta la talla. Tarde o temprano el cuerpo nos cobra factura. ¿De qué manera?  Ana, de 14 años se ha sentido mal últimamente y el médico le manda a hacerse varios exámenes. Descubren que tiene el colesterol alto. ¿Una adolescente con ese problema? si, Ana se alimenta mal. Tiene la costumbre de comer papas fritas y refresco en todas las comidas, incluso en el desayuno.
Su cuerpo ya está resintiendo la mala alimentación. Otro efecto de alimentarse mal es sentirse cansado todo el tiempo,  sin energía e incluso a veces deprimidas, especialmente las personas que comen dulces y azúcares en exceso. El reto es comer con más conciencia, pensando si lo que nos llevamos a la boca aporta nutrientes y energía o es “comida basura”. Adultos que ya padecen enfermedades tratan de modificar sus hábitos para comer, pero el daño en muchos casos ya está hecho, por eso lo mejor es comer sanamente ahora que eres joven.

 De la euforia a la adicción

El alcohol y otras drogas son llamativas y existe una fuerte presión entre los amigos y de parte de la publicidad para probarlas porque producen sensación de bienestar y de euforia. Sin embargo, cada día comprobamos en personas cercanas y no tan cercanas que dejan secuelas en muchos ámbitos: familia, trabajo, estudio, amigos, deporte, salud. Es un costo demasiado alto que no compensa. Lo ideal es aplazar la edad de la primera copa hasta los 21 años y después, si se toma, hacerlo con moderación. Aprender a beber para algunos es posible, para otros la decisión será nunca tomar una copa.
Mario de 17 nos cuenta que al enterarse de que el cigarro es una de las drogas más adictivas, tomó la decisión de no empezar nunca a fumar y hasta ahora lo ha logrado. Esto ha repercutido en su buen desempeño deportivo, por lo que sigue  siendo el mejor atleta de su clase.

¿Dulces sueños?
Y en cuanto al descanso ¿qué podemos decir? Dormir de 7 a 8 horas diarias es necesario para que la piel se conserve joven y el cerebro esté alerta durante el día. ¿Sabes que la mayor parte de los accidentes entre personas menores de 26 años ocurren porque se quedan dormidas conduciendo?
El mundo de hoy nos invita a permanecer despiertos mucho más porque estamos conectados todo el tiempo a las pantallas. Muchos niños y jóvenes confiesan que duermen menos de 6 horas cada noche. Laura de 13 años confiesa que todas las noches se desvela viendo series en youtube hasta las dos o tres de la madrugada y al día siguiente no aguanta el sueño y se duerme en todas las clases. Si quieres ser responsable con tu cuerpo, lo mejor que puedes hacer es dormer de 7 a 8 horas cada noche.

“Una película más o un video juego menos antes de ir a la cama pueden significar cambios potencialmente significativos en la forma como un niño se concentra e interactúa en la sala de clases porque afecta directamente su comportamiento emocional”, comenta el Dr. Gruber de la Universidad McGill de Canadá.

Tatuajes y perforaciones

Es curioso que en la antiguedad el tatuaje estaba asociado con marinos, herreros, prisioneros y militares. Hoy en cambio es signo de modernidad, de moda y de arte. Figuras públicas como Angelina Jolie, Beckham, Lady Gaga, Rihanna los exhiben orgullosos.

Sin embargo antes de hacerte un tatuaje deberías pensar ¿y si me arrepiento después? Camilo un joven de 26 años cuenta que en su adolescencia se tatuó en su brazo derecho, y ahora se arrepiente.
Además de arrepentirse, otro aspecto a considerar son los riesgos de contagio de enfermedades debido a que la tinta es inyectada por vía intradérmica.  Desde las infecciones por hepatitis B, C y Sida hasta las bacterianas, a base de estafilococos, en la piel. «El «piercing» en la lengua puede dañar la flora bacteriana. Además pueden darse desgarros y heridas, o traumatismos dentales.

El Centro para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos  ha publicado recientemente un informe en el que señalan que entre 2011 y 2012 fueron confirmados 22 casos de contaminación de dos microbacterias tuberculosas adquiridas al realizarse un tatuaje.

Sexo, fertilidad en riesgo

Seguramente te has sentido presionado a tener sexo sin compromiso debido a campañas publicitarias, series de television, películas, artículos de revista, etc. “Por una sexualidad responsable”… “Yo uso condón”… son slogans que invitan a tener sexo, basados en que las únicas consecuencias pueden ser el embarazo o las enfermedades. Para evitarlo te proponen que utilices un condón o recurras a los anticonceptivos. Pero el problema va más allá.  Algunas de las enfermedades pueden poner en riesgo la capacidad de tener hijos en el futuro o incluso la salud de los mismos hijos. Antonio, un adulto enfermo de Sida reconocía con triteza cómo las decisiones sobre el sexo tomadas durante su adolescencia lo habían llevado a contagiarse él, a contagiar a su esposa y a su pequeño hijito. “Cuánto daría por haber esperado hasta casarme”, era su conclusión.

En el video “Las reglas del juego han cambiado” se relata el caso de una pareja cuyo bebé presentó convulsiones desde recién nacido y al buscar las causas encontraron que el papá del niño se había contagiado de Herpes después de tener relaciones sexuales con una novia cuando tenía diez y siete años, pero creyó que se había curado. Lamentablemente el Herpes es incurable. Ya casado, contagió a su mujer y ella a su vez al bebé.
Martha, una mujer de 30 años recibió hace poco la noticia de que no puede tener hijos porque en su juventud tuvo dos ataques de clamidia que no atendió adecuadamente y le dejaron esta secuela.
Amar y respetar el cuerpo también tiene que ver  con reconocer que la fertilidad es un regalo para cuidar, valorar y respetar y que la mejor manera es esperar a tener sexo hasta que te cases. Será lo mejor para ti, para tu pareja y para tus futuros hijos.

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